NO ES UNA GUERRA ENTRE HOMBRES Y MUJERES

NO ES UNA GUERRA ENTRE HOMBRES Y MUJERES

Personalmente, no creo que nadie en su sano juicio piense que todos los hombres sean unos asesinos o unos psicópatas. Tampoco están exentos los hombres de agresiones violentas o truculentas en nuestra compleja sociedad . Ni siquiera es cierto eso de que ellos puedan estar tranquilos a cualquier hora y en cualquier lugar. Todo el mundo resulta vulnerable en esta especie de jungla denominada sociedad plural, libre, democrática y tantos otros nombres como estén al uso, aunque cualquiera que sea el nombre que se le aplique, el denominador común parece ser la falta de seguridad ciudadana. Parece que ese tipo de inversiones, en política, no rrsulta prioritario, tal vez rentable. . Quizás porque podrían poner en riesgo las millonarias pensiones vitalicicias de los miles de políticos a los que nuestra desprotegida sociedad mantiene sin rechistar..
El poder para frenar, no ya impedir, tantos abusos y desmanes como estamos viviendo, no recae sobre una sola persona, ya sea hombre o mujer, sino que es cuestión de todos en general. ¿ Cómo? Presionando y exigiendo a la clase gobernante que consideren prioritarios los derechos y necesidades de la gente, antes que los suyos propios. En democracia es el pueblo quien manda y los políticos obedecen. Sí hay que triplicar o cuadruplicar la inversión en seguridad, que se haga. Sí hay que tener en prisión a un asesino, que no se deje en libertad para que actúe como depredador de la llamada gente normal,buena o inocente.
Nadie está libre de nada. El sentido de superioridad existe en todas las especies. Los humanos estamos convocados a domesticar a ese depredador que nos habita en el plano más animal e instintivo hasta hacerlo noble, fraterno, solidario, amoroso, libre de las cadenas de la inconsciencia.
Es innegable que la educación juega un gran papel, pero también una Ley al servicio del bien común, no de un individuo aislado, cuyo derecho a la reinserción, por muy razonable que pueda ser, ha de pasar ,por fuerza, por una rigurosa criba selectiva antes de convertirse en una auténtica irresponsabilidad por parte de quienes tienen el poder decisorio sobre su prisión o su libertad. 
La libertad de uno acaba donde empieza la del otro y con la vida de los demás no se juega o no se debe jugar. Al menos , desde la Ley, una Ley que debe ofrecernos garantías de protección y libertad, despegando los recursos que sean necesarios. Un ciudadano, una ciudadana es algo más que un voto y a este paso, ni siquiera el voto es capaz de suscitar ilusiones.
» Algo huele a podrido en…»

isabela
Isabel Ascensión M. Miralles
Poeta, escritora, coaching

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.